17 de mayo de 2009

Los inicios de la humanidad y el desarrollo de las primeras civilizaciones


Capítulo I
Los inicios de la humanidad y el desarrollo de las primeras civilizaciones

1. El período paleolítico

El período paleolítico es el más extenso en la historia de la humanidad. Su nombre significa “piedra antigua” y hace alusión al trabajo de la talla de la piedra. Este período es tan extenso que si estimáramos su duración mediante porcentaje, representaría más del 90% de todo el tiempo que ha tenido la humanidad sobre el planeta. Durante este período inicial de la historia humana se desarrolla un proceso muy distintivo denominado proceso de hominización, mediante el cual algunos primates sufren cambios lentos pero sostenidos, evolucionando físicamente, así como mentalmente, llegando a conformar nuestra actual especie humana, el Homo sapiens sapiens. Dentro del plano de los cambios psicológicos, también tenemos que incluir la complejización del pensamiento y el desarrollo del llamado “pensamiento abstracto”, seguido del desarrollo de la cultura. En efecto, la capacidad creadora y transformadora humana se debe al desarrollo de la cultura, un rasgo fundamentalmente humanizador. El hombre tiene como característica fundamental su capacidad de transformar su entorno para mejorar sus posibilidades de vida, esto es, hacer más cómoda su subsistencia.

La cultura transforma la realidad puramente biológica del hombre, transformándolo en un ser complejo que construye su propia realidad. La cultura no es solo el extenso mundo de creaciones materiales que rodea cotidianamente a hombres y mujeres, también son las ideas sobre la vida, el más allá, las explicaciones sobre el origen del mundo, y las formulaciones religiosas que surgen para explicarse el origen del mundo. En este período el ser humano comenzó a construir sus propias herramientas, a elaborar viviendas para protegerse del clima adverso, a manipular el fuego tanto para calefaccionarse, obtener seguridad de otros animales y elaborar su comida. Grupos de piedras y huesos encontrados en las excavaciones del Cañón de Olduvai en Tanzania sugieren que hace alrededor de 2 millones de años los primeros humanos ya se agrupaban en centros donde cazaban, fabricaban instrumentos, se alimentaban y construían quizás los primeros refugios del mundo.
Las herramientas que se han descubierto por la labor de la arqueología son las elaboradas en piedras. Ellas se denominan herramientas líticas, sin embargo, también se elaboraron en hueso y madera. También surgió el arte en la mente del hombre, el que se plasmó en la elaboración de herramientas mejor elaboradas y pinturas coloridas, de gran realismo que representaban el mundo natural, que se plasmaron en el interior en profundas cavernas por toda Europa. Estas pinturas nos hablan de las costumbres y creencias de los seres humanos de la prehistoria.

El ser humano tiene como predecesor la especie de homos, constituía por antropoides, algunos muy parecidos a los simios actuales. Pero sus distinciones fueron muy significativas. Un rasgo fundamental en este proceso de hominización es el desarrollo de la vida social, y de modo particular, el desarrollo de la vida familiar. En efecto, hombre y mujeres desarrollaron una profunda comunión en torno al logro de la subsistencia de sus hijos. El principal esfuerzo de los integrantes de la especie homo se orientaba al cuidado de los niños, y se cree que el desarrollo de la cultura se debe a que se utilizó como herramienta para mejorar las expectativas de subsistencia de los niños. La comunicación de la comunidad, así como la enseñanza de experiencias terminó por contribuir al desarrollo de la humanidad.

Casi en el período final del desarrollo de la humanidad, en la etapa más tardía del paleolítico, el clima sufrió grandes transformaciones producto de cambios a nivel planetario, desarrollándose períodos más fríos que hicieron que extensas zonas continentales se cubrieran de hielo de miles de metros de grosor. Eran las glaciaciones, períodos intercalados con condiciones de mejora o “óptimo climático”, de temperaturas cálidas. Fueron los cambios climáticos y las condiciones que presentaban la fauna y la flora los que exigieron a la humanidad adaptarse al medio ambiente con el fin de lograr su subsistencia.

1.1 La cultura como atributo humanizador.

La formación del hombre desde seres antropoides se denomina proceso de hominización, y se estima que sus orígenes se remonta al menos hace 4 millones de años atrás, en medio de las planicies de África Centro-oriental, desde donde la presencia de estos homínidos se extendió al resto del continente africano, Medio Oriente, Asía, Oceanía y Europa. Las diversas especies de homínidos que protagonizaron el proceso de evolución adquirieron diversas cualidades humanas como la vida social, la división sexual del trabajo y la dedicación especial que le asignaban al cuidado de los niños. Pero este proceso también fue físico, implicando profundas transformaciones en el cuerpo de estos seres. Entre los rasgos distintivos del proceso de hominización podemos destacar:

• El desarrollo de la bipedia, es decir, pararse y caminar sobre los pies, liberando los brazos con el fin de utilizarlos para obtener alimentos y manipular objetos.
• Desarrollo de las habilidades de movimiento de la mano, además del movimiento rotatorio y de oposición del dedo pulgar sobre los demás dedos de la mano, lo que permite al ser humano pender objetos y manipularlos de modo eficiente.
• El aumento progresivo de la capacidad craneana, es decir, el aumento del tamaño del cerebro y de su complejidad neurológica, lo que se traduce en el aumento de su desarrollo intelectual y de su cognición (capacidad de aprender).
• La progresiva disminución del tamaño del rostro de los antropoides, y consecuentemente, el achicamiento de la musculatura facial que hace posible la masticación. El desarrollo cerebral también se concreta con el surgimiento del lenguaje.

Los cambios físicos en el ser humano permitieron mejorar sus expectativas de vida y adquirir más y mejores habilidades para transformarse en diestros cazadores. Junto a este proceso, estas transformaciones dieron paso al desarrollo de las capacidades creadoras humanas en el campo de la cultura, ya que nuestros ancestros crearon diversas técnicas para elaborar herramientas cada vez más eficientes para obtener los recursos de la naturaleza necesarios para su subsistencia. El desarrollo de diferentes tecnologías de caza mejoró sustantivamente las posibilidades de vida de hombres y mujeres. Por ejemplo, disponer de lanzas elaboradas en madera, así como herramientas hechas de piedra, amplificó enormemente las capacidades humanas, permitiéndoles a más presas que, sin estas armas, no habrían conseguido. La vida social de los cazadores también se intensifica. Se hace cada vez más necesario el trabajo mancomunado, tomando más relevancia la idea del bien común dentro de los grupos. Se cree que el uso de tecnologías y mejores estrategias para trabajar colectivamente remplazaron lentamente el uso intensivo de la fuerza, sin embargo, las herramientas creadas por el hombre extendieron sus capacidades y amplificaron su poder. Ya en el período del Paleolítico superior se incorporaron nuevas armas de caza como arco y la flecha, las que se difundieron rápidamente por su gran eficacia.


1.2 Formas de vida

Las diferentes especies de homínidos que protagonizaron el proceso de la evolución correspondieron a sociedades organizadas en torno a la caza de animales y la recolección de vegetales, por lo que se les denomina cazadores-recolectores. Constituían sociedades nómades, organizadas como bandas, integradas por diversos grupos familiares en cantidades fluctuantes entre 20 y 40 personas. Su organización se determinaba por la actividad económica que desarrollaran para asegurar su subsistencia. Algunos se dedicaron a la caza-recolección terrestre, otros a la caza-recolección en el área litoral, incursionando en la pesca. Los más destacados cazadores son aquellos que vivieron en el período paleolítico superior y que debieron enfrentar condiciones climáticas bastante adversas, ya que se habían desencadenado los procesos de glaciación. Eran cazadores de grandes mamíferos, hoy extintos, como el mamut, bisontes y venados de descomunales cornamentas. Su instrumental era muy sofisticado, ya que poseían lanzas de madera aguzada en uno de sus extremos, además de hachas elaboras e sílex (piedra o cristal volcánico) tallado. Inicialmente en la prehistoria, las primeras herramientas en piedra labrada (también llamadas herramientas líticas) eran piedras a las cuales se les habían desprendido algunas esquirlas a base de golpes, llamas chopper. Luego, la técnica lítica se fue perfeccionando llegando a elaborarse hachas líticas trabajadas en ambas caras llamadas bifases o hachas bifaciales, las que fueron usadas por más de 2 millones de años, producto de su gran eficiencia. Ya en el paleolítico superior las hachas bifaciales fueron acompañadas de herramientas más sofisticadas y de menor tamaño.

Las bandas paleolíticas de cazadores recolectores se organizaron según edad y sexo de sus integrantes. Se distinguieron por la división sexual del trabajo ya que los hombres se dedicaban a la caza o a la pesca y las mujeres se dedicaban al cuidado de los niños, la recolección de semillas y frutos silvestres, la llamada “caza menor” de aves y animales pequeños, y la preparación de alimentos. Los hombres, por su parte, también debieron dominar las técnicas de elaboración del instrumental de caza, y las mujeres se dedicaron la compleja preparación de las pieles de animales para su uso en la vestimenta. Estas bandas elaboraban viviendas ligeras, hechas de madera y cuero. Solo con la llegada de la etapa de las glaciaciones, los seres humanos comenzaron a habitar en profundas cavernas.
La vida de los homínidos se transformó fundamentalmente por un descubrimiento: el fuego. Su uso permitió obtener calefacción, lo que mejorar sustancialmente su calidad de vida mejorando sus posibilidades de evitar enfermedades que sobrevenían por el frío. Además obtuvieron seguridad de sus depredadores, y un medio para elaborar alimentos que contribuían a mejorar su salud. La vivienda y la vida social se organizaban en torno al fuego. Se cree que el fuego contribuyó al desarrollo mental de la humanidad mediante millones de años de contemplación del fascinante proceso de combustión de la madera.



1.3 El desarrollo cultural de los homínidos

La vida de los hombres en la prehistoria, así como sus creaciones culturales, estaban organizadas por su preocupación permanente por mejorar su sobrevivencia, así como entender los fenómenos de la vida y la muerte. Es en el período del paleolítico superior, hace alrededor de unos 50.000 años, cuando esas preocupaciones esenciales generan prácticas de orden religioso y artístico.

Surge el arte de este período, expresado en pinturas rupestres (pintura en piedra) y en esculturas o arte mobiliar (o arte transportable). También se desarrollaron ritos funerarios como entierros de los difuntos, junto a objetos entregados como ofrendas funerarias que hacen alusión a la creencia de una vida en el más allá. En los entierros prehistóricos se han descubierto ofrendas de flores, collares elaborados de conchas de caracoles, instrumentos de piedra y abundante uso de pintura roja con la que se coloreaba el cuerpo del difunto. El arte cavernario, surge en el Paleolítico Superior, y es la última expresión del desarrollo del pensamiento complejo (abstracto) en el ser humano. Se representa en las paredes de las cavernas escenas de la vida natural; diversas escenas de animales representados realistamente y de modo artístico, utilizando bellos colores. Se piensa que estas pinturas representan un culto a la naturaleza o la fertilidad. Este arte se extiende hasta los límites nuevo período de la prehistoria humana para desaparecer del: el neolítico.

1.4. La evolución de los homínidos

Hace unos 3,5 millones de años, el intenso frío de la edad de hielo había acumulado gran cantidad de agua en forma de hielo, de manera que disminuyeron las lluvias por todo el mundo, y las praderas tropicales se extendieron a expensas de la reducción de los bosques. En África, los grandes rumiantes y otros animales adaptados a la vida de la sabana ahora se multiplicaron, mientras los animales de bosques sufrían pérdidas en su espacio vital.
Configuradas de manera incompleta para la vida arborícola, ciertas criaturas derivadas de los driopitecinos llegaron a adaptarse a la vida en campo abierto. Estos “hombres- mono” fueron los Australopithecus.
La hominización –base de la humanidad- al parecer desarrolló un complejo de cambios que se reforzaban entre sí, algunos vistos en descubrimientos fósiles y arqueológicos, otros simplemente deducidos.

Australopithecus Afarensis

El australopithecus afarensis fue encontrado en 1974, en Hadar, en el norte de Etiopía, por el antropólogo Donald Johanson. Sus primeros restos fueron denominados como "Lucy", y fue llamada así debido a la canción de The Beatles "Lucy in the sky with diamonds". Tras las dataciones, la especie resultó ser bastante antigua, datándose entre 3.5 y 2.8 millones de años antes del presente, siendo así la especie más antigua conocida que es con gran certeza antecesora del hombre. La especie era bípeda, sin embargo era diferente de nosotros en bastantes aspectos, como por ejemplo, sus piernas eran proporcionalmente más largas en comparación con los brazos. Asimismo, a partir del largo y de la ligera curvatura de sus manos y pies, que tenían cierta actividad arbórea, como dormir en los árboles, por seguridad, u obtener comida de ellos. Tenían caras grandes, que se proyectaban por delante del cráneo. La especie presenta un alto grado de dimorfismo sexual. Los machos medían alrededor de 1,50 metros y pesaban más de cincuenta kilos. Las hembras medían alrededor de treinta centímetros menos, y pesaban cerca de treinta kilos. Antes de extinguirse hace aproximadamente 2,5 millones de años, el afarensis casi con certeza dio lugar directa o indirectamente a otros australopitecinos y a nuestro género, homo.

Australopithecus Africanus

El primer descubrimiento de los australopitecos se produjo en África del Sur, y lo constituía un cráneo infantil procedente de unas minas en la localidad de Taung, cuyo estudio realizó Raimont Dart en 1924. La cronología es difícil de determinar, situándose como probable los 2 millones de años. Las características de A. africanus, también denominados A. gracilis por oposición al A. robustus, se basan en una capacidad craneana de 430 a 520 centímetros cúbicos, con una media de 440 centímetros cúbicos, un 10 por 100 más que en el A. afarensis. Era bípedo pero también un ágil trepador de árboles. El peso y la altura estimada recientemente para individuos adultos se encontraría entre los 33 y los 67 kilos y su estatura media oscilaría alrededor del 1,45 metros.
Los expertos no se ponen de acuerdo sobre su posible modo de vida. El diseño de los dientes y las mandíbulas sugieren que masticaba plantas, pero también podría haber carroñeado. Se discute su capacidad para fabricar instrumentos: la mayoría de los “instrumentos” de hueso encontrados cerca de los fósiles de africanus han probado ser restos de comidas consumidas por hienas u otros carnívoros.

Australopithecus Robustus

Llamado en algún momento Paranthropus (al lado del hombre), este “mono sureño robusto” fue en conjunto más grande y más fuertemente construido que el Australopithecus africanus.
Con una estatura de alrededor de 1,60 m. el robustus era tan alto como mucha mujeres occidentales, pero más ligero que la mayoría, con 50 kg. de peso. En comparación con el africanus tenía un cráneo más grande, de 500 cc., y la cara fue considerablemente más grande y ancha en relación con la caja craneana. Una alta cresta central en el cráneo servía de inserción a los poderosos músculos de las enormes mandíbulas.
Al parecer, robustus se desarrollo hace 2,5 millones de años, puede ser que a partir del afarensis o del africanus. Aparentemente la especie desapareció hace alrededor de 1,5 millones de años. Antes de ello, probablemente dio lugar al boisei, aunque muchos expertos lo identifican con esta especie. La comparación del cráneo ha llevado a algunos autores a sugerir que el robustus fue ancestral al gorila.

Homo Habilis

Homo Habilis es el primer representante del género Homo (el nuestro). Habilis no era muy diferente del Australopithecus Africanus, tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un poco más pequeño que los Australopithecus. Los restos fósiles encontrados por el matrimonio Leakey, en 1959, en las gargantas de Olduvai (Tanzania) revelan que eran individuos de unos 140 cm de altura, con una capacidad craneal de unos 600 cm3 de promedio y un esqueleto con rasgos anatómicos más modernos que los de los australopitecos y con piezas dentarias más pequeñas.

El nombre asignado a esta especie (habilis) hace referencia al hecho de que estos humanos son los primeros talladores que tenían la capacidad técnica para fabricar utensilios. Fabrican las primeras herramientas de piedra y son cantos rodados y piedras talladas toscamente por una cara (choppers) o por dos (chopping tools). Los análisis al microscopio electrónico de las muescas de desgaste de la dentadura, junto con otras evidencias indirectas, muestran que su dieta incluía la carne, sin embargo no podemos decir que fueran todavía cazadores, practicaban más bien una actividad de carroñeo. Probablemente solían aprovechar el tuétano de los huesos procedentes de los despojos de la caza de otros depredadores. Los cantos tallados serían utilizados para fracturar el hueso y extraer el tuétano. También utilizarían los instrumentos de piedra para cortar plantas y triturar ciertos productos vegetales duros.


Homo Erectus

El descubrimiento de útiles o herramientas fosilizadas y esqueletos de grandes mamíferos cerca de los fósiles de Homo erectus (hombre erguido) sugiere que estos ancestros humanos llevaron una existencia más compleja que las especies anteriores. A pesar de que su estructura anatómica se parece a la de los seres humanos actuales, los antropólogos han encontrado que el cerebro humano sufrió muchos cambios durante la evolución de una especie a otra.

Los Homo erectus son los primeros viajeros, ya que se movilizaron desde África al Oriente, dispersándose por Asia Menor y el Próximo Oriente, llegando por el norte hasta España y por el oriente hasta China y la isla de Java (Indonesia). En Europa los fósiles más antiguos de Homo erectus son los del sitio de Atapuerca, cerca de Burgos, que tienen 800.000 años. Los Homo erectus más antiguos de Europa Central se han encontrado en Georgia, donde vivían hace 1,6 millones de años. (La localidad de Dmanisi, donde se han encontrado estos fósiles, está cerca del límite generalmente reconocido entre Europa y Asia).

Además de fabricar hachas de mano de piedra, el Homo erectus también dejó los primeros restos de viviendas construidas, de objetos de madera tallada, la primera lanza de madera y el recipiente más primitivo, un cuenco de madera. Pero su mayor avance cultural fue que aprendió a manejar el fuego. Se han encontrado los primeros indicios de su utilización en China, hace 300 mil años y se atribuyen al "hombre de Pekín", una versión del Homo erectus.

Homo Antecessor

800.000 años atrás en el tiempo, una especie común a los neandertales y a los homo sapiens vivía en la Sierra de Atapuerca (Burgos). Homo antecessor salió a la luz en 1997. La mayoría de los restos humanos de Atapuerca se encuentran en un estado de conservación excelente, pero corresponden en general a fragmentos de tamaño variable. Esta fragmentación, así como otros caracteres de los restos (marcas de corte, golpes producidos por instrumentos líticos, tipos de fractura, etc.), que también se observan en los restos fósiles de los ungulados, representan evidencias muy claras de un acto de canibalismo.

Las connotaciones en el árbol de los homínidos provocadas por este hallazgo han sido muy importantes. Esta especie demostró que en Europa ya vivían seres humanos hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se pensaba. Su morfología revolucionó la idea que se tenía hasta ese momento de la evolución de nuestra especie. Su capacidad craneal era elevada (más de 1.000 cc.) y poseía una cara muy moderna, es decir, esta especie sufrió una reestructuración total del neurocráneo, la mandíbula, los dientes y la cara, es totalmente diferente a todo lo anterior.

Homo Sapiens Neanderthalensis

El homo sapiens neanderthalensis toma su nombre de los fósiles encontrados en el valle de Neander, cerca de Dusseldorf, Alemania.
Los neandertales eran más bajos que nosotros, pero tenían una musculatura extremadamente fuerte. Sus esqueletos eran masivos, y tienen prominentes marcas musculares. Su anatomía en general está hecha para el territorio no muy agradable en el que vivían. Incluso los niños eran más musculosos que los niños actuales. La característica facial que más llama la atención es su nariz, que es grande y bulbosa. Esta adaptación les servía para calentar y humidificar el aire que inhalaban, y para perder calor con el que exhalaban, protegiéndose así de sufrir de sobrecalentamiento.
Los neandertales elaboraron instrumentos de piedra especializados y finamente retocados, sus instrumentos de denominan musterienses.
La fauna que acompañaba a los neandertales era bastante rica, y un poco extraña para lo que uno pensaría. Por ejemplo, había mamuts, rinocerontes lanudos, hienas, leones, y toda clase de animales que uno asociaría con África, en versiones adaptadas a climas fríos. También habían especies gigantes de venados y osos. La flora alternaba entre la típica de la tundra, cuando la temperatura promedio era baja, y los bosques, en los periodos en que el clima se hacía más agradable.


Homo Sapiens

Podemos suponer que nuestra especie, Homo sapiens, se originó en algún lugar de África hace alrededor de 150.000 años. Especies más arcaicas parecen haber continuado durante un tiempo. La especie se expandió relativamente lento, llegando a Australia hace 40.000 años. En Europa, la especie parece haber entrado más lentamente, entre 40.000 y 35.000 años, por España y por el este. Las herramientas de nuestra especie se asocian en cuatro periodos. El primero de ellos es el Auriñaciense, que apareció hace 40.000 años y persistió hasta hace 28.000, está marcado por una explosión de creatividad. Aparecen el arte, la decoración de objetos, la decoración personal, la música (en forma de instrumentos). Este periodo es seguido por el Gravetiano, entre los 28.000 y los 22.000 o 18.000 años. Es aquí cuando aparecen las agujas de coser, aparte de cuchillos más pequeños y afilados. Seguidamente aparece el Solutreano, entre los 22.000 y los 18.000 años. Este periodo se caracteriza por los cuchillos "hoja de laurel", llamados así por su forma. Algunos de estos cuchillos son tan delgados y delicados que no es posible imaginar que hayan tenido un uso práctico.


Cronología del Período de la Prehistoria

Paleolítico Inferior
4.000.000 - 2.000.000 a. de C.
• Australopitecus
2.000.000 - 1.500.000 a. de C.
• Homo Habilis
Primeras construcciones de viviendas
Primeras herramientas de piedra.
1.500.000 - 200.000. a. de C.
• Homo Erectus
Utilización del fuego
Perfeccionamiento de las herramientas
Paleolítico Medio
200.000 - 100.000 a. de C.
• Homo sapiens neanderthalensis
Primeros entierros
Primeras esculturas
Primeras manifestaciones artísticas naturalistas
Paleolítico Superior
100.000 - 10.000.000 a. de C.
• Homo sapiens sapiens: Cromagnon
Creación del anzuelo, el arpón, el arco y flecha, y la lanzadera
Desarrollo del arte en las cavernas o arte parietal (arte en paredes)




parantropus boisei – australopithecus

cráneo de homo habilis

cráneo de homo erectus

craneo de neanderthal

4 comentarios:

Anónimo dijo...

´Gracias, estoy intentando entender como el hombre a partir de las preguntas quien soy yo? de donde vengo? cual es mi creador? evolucionó.
Tus datos me han hecho de referencia, me han abierto un buen camino.

Claudio Villarroel Vidal dijo...

Gracias por tus comentarios.Espero que te vaya super en tu busqueda de esas preguntas tan grandes.

Saludos.

valentina dijo...

Muchisimas grasias, esta pagina realmente me ha ayudado a entender mejor nuestros antepasados y ademas de una exelente despcripcion y para mis estudios me ha ayudado mucho
saludos !

Claudio Villarroel Vidal dijo...

Valentina.

Muchas gracias por tu comentario y feliz por poder ayudarte.

Saludos.

Bienvenido.

Claudio Villarroel Vidal cvillarroelvidal@gmail.com Deja tu comentario u aporte.